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Plaza San Francisco de la ciudad de La Paz. Un par de oradores habla a un grupo de unos cincuenta transeúntes y les dicen: "Los K'aras (blancos) nos trajeron el Capitalismo y, cuando se reveló ineficiente, trajeron el Comunismo. ¿Ahora que nos van a regalar? ... Es tiempo de que nos dejen probar a nosotros."

Esta decisión de constituirse en Nación aymara y ser artífice de su propio destino toma el nombre de "Katarismo", y remite su nombre a Tupac Katari. El cacique encabezó una rebelión en 1781 y con 40.000 indígenas pone cerco a La Paz durante mas de cien días hasta que es derrotado por las tropas coloniales y sometido junto a su esposa a un sangriento suplicio escarmentador en Achacachi.

Los hechos vividos en octubre del 2003 demuestran que esa capacidad de resistencia continúa vigente y está grabada en las memorias colectivas de criollos y aymara cuando por las noches, desde la capital boliviana se ven las luces de El Alto que parecen decir: "Somos mas que ustedes, estamos mas alto que ustedes...podemos bajar y ahogarlos ".

Los kataristas buscan recuperar un pasado glorioso como fue la civilización de Tiahuanaco iniciada hace 3000 años. El siglo VII marca el esplendor de la civilización Tiahuanaco que con la tecnología del bronce dominó desde Nazca hasta el actual norte argentino y desarrollo una cosmogonía en la cual el hombre es parte de la naturaleza que surgió de una explosión cósmica y seguirá expandiéndose hasta alcanzar sus límites, contraerse y volver a comenzar el ciclo universal en un proceso de regeneración continua llamado Pachakuti. Esta cosmovisión genera una concepción de desarrollo respetando el equilibrio natural: El núcleo socioeconómico era el Ayllu, comunidad basada en el parentesco que trabajaba la tierra en forma colectiva y espíritu solidario de reciprocidad: La propiedad de la tierra es comunal pero cada campesino explota su parcela por cuenta propia.

Las ruinas de enormes construcciones con piedras de cincuenta toneladas cada una evidencian la grandeza de esta cultura que ha llegado a ser caracterizada como “La Atlántida de América”, y comenzó su decadencia hacia el siglo XII dando origen a numerosos reinos autónomos (Qollana).

Hacia mediados del siglo XV los incas dominan a los señoríos aymara y los organizan en el Kollasuyo, la parte sur de su Imperio, manteniendo el sistema productivo tradicional y ordenando la inmigración de población adicta (mitimaes) a fin de asegurar su dominio territorial.

A la llegada de los españoles, varios de los reinos aymara sometidos al Inca se pliegan a los europeos para liberarse de la dominación cuzqueña, aunque su victoria les acarreó una dominación aún peor que la anterior porque se destruye el sistema de reciprocidad, se desintegra el ayllu, y se inicia la explotación comercial de la plata de Potosí utilizando la mano de obra servil aymara. Sobre la riqueza del Cerro Rico de la Villa Imperial de Potosí se articula el sistema colonial español en Sudamérica: Primero dependiente de Lima y después de Buenos Aires el Alto Perú va a alimentar con su plata a todas la economías regionales y asegurará el predominio español en el mundo.
Recién cuando las tropas españolas son derrotadas completamente en Ayacucho se declara la independencia de la nueva República de Bolivia que, luego de superar un período de luchas intestinas se organiza en Estado moderno a partir de la explotación del estaño.

Mientras tanto en las minas de Oruro y Potosí surge un movimiento sindical que durante la Guerra del Chaco (1932-35) toma contacto en las trincheras con los campesinos del Lago Titicaca y les transmite su experiencia combativa, creando el primer sindicato agrario.

La efervescencia gremial de esa época prepara el escenario para la revolución del ’52 y el ascenso al poder del Movimiento Nacionalista Revolucionario. El MNR lleva adelante una política nacionalista implantando el sufragio universal, la reforma agraria y la nacionalización de las minas; apoyándose en los Regimientos Campesinos que arma con fusiles Máuser. Esta clientelización de las masas campesinas por parte de la burocracia estatal es reformulada en el Pacto Militar Campesino de 1964 y desde el nuevo Ministerio de Asuntos Agrarios se crean "desde arriba" los sindicatos agrarios con el propósito de organizar y controlar al emergente movimiento indígena.

En los años ’60 Fausto Reinaga es el ideólogo de dos millones de aymara que quieren ser los forjadores de su propio destino como Nación y en 1979 se crea la CSUTCB, Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, con ideología katarista: Se fusionan los principios de identidad aymara con la organización sindical, detrás de la autoridad sindical están representados los principios de autoridad del ayllu; y los secretarios ejecutivos realizan "wilachas" (sacrificios) antes de iniciar cualquier actividad oficial.

En 1997 asume la conducción de la CSUTCB Felipe Quispe, llamado “Mallku” (Cóndor), y dice el Mallku: "La lucha sindical solo nos ha servido para convivir con el sistema republicano. No debemos contentarnos con pedir al gobierno sino luchar por tierra y territorio, por hacer vigentes nuestros derechos ancestrales y nuestras autoridades originarias."

El Movimiento Indígena Pachakuti (Revolución) es creado el 14 de noviembre de 2000 como brazo político e ideológico de la Nación Aymara inspirado en el Katarismo. En las elecciones de junio del 2002 logra colocar seis diputados en el Congreso Nacional (sobre un total de 157 parlamentarios). Con la conciencia de que representa, más que a un sindicato agrario, a la Nación Aymara toda, el Mallku exige hablar con el Presidente de la República de Bolivia, Gral. Hugo Banzer "de presidente a presidente".

En las regiones ribereñas del Titicaca los kataristas desplazan a las autoridades republicanas e instalan a sus propias autoridades nativas: "Desde el 2000 se están desarrollando autoridades tradicionales porque la policía trae al ladrón, el ejército guerra y el subprefecto corrupción". En estas “zonas liberadas” flamea la Whipala, bandera multicolor del movimiento indígena, y se blanden los mismos fusiles Mauser que actuaron en el Chaco y en la Revolución del ’52.

La República de Bolivia esta sufriendo un duro ataque a sus propias bases ya que el movimiento aymara ataca a su esencia misma, y ha desarrollado cinco contramedidas para conjurarlo.

a) El CONAMAQ, Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyo, confronta con la CSUTCB y reivindica para sí la representatividad del pueblo aymara como Nación.

b) Mateo Laura. Antiguo Secretario de la CSUTCB es electo Prefecto de La Paz y le resta el apoyo de las bases toda vez que se apropia de los objetivos materiales del movimiento y encabeza los esfuerzos para su concreción.

c) Germán Choquehuanca. Representa una escisión del MIP y confronta con Felipe Quispe por el liderazgo político del partido.

d) Román Loayza. Es elegido Secretario General de la CSUTCB paralela, pertenece al Movimiento Al Socialismo, y ataca la legitimidad sindical del Mallku.

e) Evo Morales, líder del MAS aboga por la “Refundación del país: Construcción de un Estado multinacional, pluricultural y socialista, basado en el respeto mutuo de sus habitantes y con un rescate de los principios andinos." Este quinto elemento de reacción ante la ofensiva katarista es el que le ha restado el protagonismo nacional a Felipe Quispe y ha condenado a los aymara a no influir mas allá de las riberas del Titicaca. Evo Morales supera dialécticamente al pensamiento katarista y capta en su caudal electoral a las masas indígenas presentando un programa mas pragmático y aglutinante.

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Para las clases populares bolivianas que vieron extraer inescrupulosamente los recursos de su territorio durante siglos, las banderas combativas que enarbola el Mallku son las mismas que alzó Tupac Katari, y por supuesto que respondiendo a su orgullosa sangre aymara se congregarán detrás de ella: Como vemos en la práctica, no es apoyo popular lo que le falta a estas movilizaciones.

Creemos que mas allá de la reacción que el establishment boliviano ha ofrecido a este movimiento indígena, el punto más débil lo constituye su propia ideología: El Movimiento Katarista se plantea como una estrategia del campesinado pobre de orillas del Titicaca para implantar una Neo-Qollana que retorne al pasado esplendoroso de la cultura de Tiahuanaco.

La posición radicalizada lo condenará a mantenerse en el remoto altiplano. Su propio discurso xenófobo le impide adoptar medidas conciliadoras que restablezcan el equilibrio. A todas luces el discurso katarista es a-histórico obviando las causas que llevaron a la decadencia de los estados indígenas y posibilitaron la dominación española; obvia el nacimiento de un nuevo componente mestizo; y obvia que la madeja de la vida solo se desarrolla en un solo sentido: Hacia adelante. Nadie se baña dos veces en el mismo río.

La localidad de El Alto, que domina las alturas de La Paz se nutre de inmigrantes campesinos en busca de un futuro mejor, creciendo un 20% anual. Las Juntas Vecinales de esta localidad y de las laderas de La Paz poseen la tradición comunal altiplánica que, condimentada por el proceso de urbanización con una ausencia del Estado dan lugar a lo que se da en llamar el "Poder Vecinal": Esta es la nueva sociedad aymara. La sociedad se mueve, no es inmutable, y si la ideología no avanza, se convierte en una rémora del pasado.

El Cóndor se quedará en las costas del Titicaca, tal vez pueda cortar las carreteras, tal vez pueda sitiar nuevamente a La Paz, tal vez pueda lograr la autonomía de su territorio, pero su característica racial le impedirá tener una proyección nacional.
Fue José Carlos Mariátegui quien definió el problema del indio como de naturaleza social antes que étnica, y si es verdad lo que escribió Carlos Marx de que las comunas rurales sin la cobertura de un estado socialista serían absorbidas por el avance del mercado, los ayllus que plantea el katarismo no aguantarán mucho tiempo.

Hará falta mas tiempo para que el hombre del Altiplano vuelva a reencontrarse con su verdadera cosmovisión perdida y así pueda preparar la llegada del nuevo Pachakuti.

FUENTES
- Apuntes de viaje.
- El Katarismo. Javier Hurtado. Instituto de Historia Social Boliviana. La Paz, 1986.
- Fusil, metralla, el Pueblo no se calla. (Video) Movimiento Boliviano de Lucha contra la impunidad. La Paz, 2003.
- Historia General de Bolivia. Herbert Klein. Librería Editorial Juventud. La Paz, 1987.
- Indios contra indios. Ayar Quispe Quispe. Nuevo Siglo. La Paz, 2003.
- La insurgencia aymara. (Video) UMSA, Universidad Mayor de San Andrés. La Paz, 2003.
- Mesa Gisbert, Carlos y otros. Historia de Bolivia. La Paz, 1997.

 

 
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