ALGUNAS CONDICIONANTES DE LA MARGINALIDAD

Por Martha E. Zarif

Lo marginal por definición es un concepto relativo. Ser o estar al margen, supone un centro en el que no se está o no se es.

La experiencia de lo cotidiano en la vida de los hombres desplaza constantemente la idea de centro y periferia. Y es esta fluctuación espacio temporal, hoy cada vez más acentuada, la que conduce a una vivencia de la marginalidad igualmente inestable e indefinida.

La expansión geográfica de datos y de información relacionan lo marginal con el escenario global y con la dinámica de mundialización de los cambios

Naturalmente se asocia lo marginal con uno de los aspectos: el de una economía interconectada, y como consecuencia se atribuyen a las condicionantes materiales su principal razón de ser.

Sin duda que las características de los procesos económicos globalizados tienen una notable insidencia en algunas formas de marginalidad. Sin embargo, en una lectura más profunda se pone de manifiesto el carácter epifenoménico de lo económico frente a las raíces culturales de lo marginal. Y si bien los intereses económico - financieros subyacen a casi la mayoría de los hechos, el comportamiento de los hombres no es homogéneo aún frente a una misma situación y las reacciones varían desde un fuerte sectarismo cultural, religioso o étnico, contrastando con formas anómicas de violencia individual o grupal .

Expresado de otro modo, decimos que la economía globalizada con efectos interdependientes: el desempleo estructural y la falacia de la reconversión laboral frente a la proliferación de las nuevas tecnologías, no tiene en sí misma la trascendencia alcanzada por la denotación constante de una cultura única, válida y directriz que soslaya o destruye las culturas particulares.

Al hombre común, las oscilaciones de las Bolsas de Valores en el mundo, y aún en su propio país le llegan como un dato más, o en el mejor de los casos como una experiencia distante, sin una verdadera resonancia afectiva.

Indudablemente que para una comunidad los derrumbes financieros en otras latitudes, no tienen la misma repercusión que una huelga de recolectores de basura, un paro de transportes o un corte prolongado de luz, lo que al ciudadano realmente le llega es lo que afecta su cotidianeidad. La seguridad que proveen los hábitos es la que permite al individuo ocuparse del cada día y del mañana con la tranquilidad de sentirse contenidos.

Los hechos asociados a la cultura, es decir a los valores y aún más a los valores preventivos y de sobrevivencia relacionados con la cotidianeidad de los pueblos, forman parte de la realidad real, permítasenos la tautología. La realidad virtual mueve a los hombres dentro de una frecuencia y resonancia diferentes e implica formas de convivencia y solidaridad extrañas.

La pobreza extrema, la mutilación de la identidad de hombres y comunidades enteras y la cancelación de cualquier forma de esperanza para construir un proyecto común y propio, son los factores en los cuales se puede encontrar la explicación de un sinnúmero de acciones individuales y colectivas de corte irracional.

 

 

LAS PARADOJAS DE LA CULTURA GLOBAL

Las tecnologías mediáticas han puesto en evidencia de un modo muy claro la existencia del centro y del margen, ésto se expresa en forma de paradojas:

:Información y Analfabetismo.

Vigencia y Obsolescencia.

Identidad y Anonimato.

Para poder entender estas paradojas es imprescindible tener en claro que los conceptos de centro y de margen remiten a los de pertenencia y referencia.

Toda organización humana, tiene un "adentro y un afuera". La pertenencia de sus miembros a ella, se expresa de muy diferentes maneras. De igual modo la cohesión entre ellos es indicador de una cierta convivencia. Ambos, "pertenencia y cohesión", son fuerzas centrípetas.

El afuera es "fascinación y temor", y del juego de ambos "afuera y adentro" se han ido sucediendo los cambios de la comunidad humana. Identidad y cambio son enormes desafíos que seducen o arrastran a los hombres.

¿Qué significan hoy el afuera y el adentro de una comunidad?

Antes de la proliferación de las nuevas tecnologías, "el adentro", era lo que realmente se vivía, y "el afuera", la referencia. Hoy de algún modo la pertenencia es estar "afuera", o en el peor de los casos, estar dispuesto a estarlo

Pertenecer al mundo es estar informado, lo que se constituye en una forma de vigencia y redunda en una cierta identidad.

 

Por lo opuesto, la desinformación es:

analfabetismo, al no participar de un código compartido.

obsolescencia por el no uso de los medios tecnológicos y sus productos

anonimato. al carecer del perfil de singularidad mínimo para ser interesante.

La percepción global, predominantemente sensorial, es un bombardeo constante de datos que no llegan a ser incorporados a través de un proceso de aprendizaje al bagaje cultural, sino que son de rápida substitución. La pérdida de vigencia, es decir de actualidad, es la amenaza permanente.

Pertenecer al centro es no dejar de estar informado y vigente; en resumen: ser alguien.

Estar al margen, entonces, es no pertenecer al cauce de la cultura global que es el referente.

La cultura global ha transformado las dimensiones de lo extraordinario. Mientras en la cultura particular aún lo no habitual aparece como abarcable, directo, provinciano y situado, en la cultura expandida, la experiencia emocional es ajena, distante e impropia, pero intensamente fascinante.

El hombre y su comunidad sucumben a la pérdida de las fronteras de lo propio y singular y a limitar su participación a la categoría de espectadores.

Sin embargo, lo que en muchos casos parece una claudicación con la apariencia mansa de formas aceptadas de vida no son sino latencias que estallan de manera diversa, violencia contra lo extraño, la alienación tóxica o los comportamientos sectarios organizados. La situación plantea nuevas formas de asociación fundamentadas en hechos compartidos puntuales. Cualquier cosa a condición de pertenecer a algo y de no ser ajeno, aún cuando la cohesión sea circunstancial y por ende precaria. Lo importante es que se logra una altitud vivencial similar al resolverse una asociación con códigos compartidos de cualquier naturaleza..

La propuesta de una cultura global ha conseguido atomizar el sentido gregario que subyace a toda asociación humana. En este contexto la fragmentación del sentido induce a rescatar alguna forma de asociación y pertenencia lo que supone "retornar a la homogeneidad" ante la imposibilidad de proteger las identidades que facilitan la diversidad y la agrupación. ( Piotr Sztompka, Sociología del Cambio Social)

" A los que dependen de un salario para comer y a los que gozan de bienestar les tortura el mismo sentimiento impreciso e insistente de no pertenecer propiamente a este mundo, de estar excluidos de la vida auténtica."

En síntesis, la postergación de la cultura propia es en alguna medida la distorsión y pérdida de la identidad.

Los patterns de conducta en cada cultura, de cómo hay que vivir en la rutina de todos los días y en la fascinación de lo extraordinario, constituyen lo medular y permanente.

La pertenencia a una cultura es un hecho vivencial, los excesos, los miedos, las catástrofes, las bonanzas, siempre han existido en cualquier grupo humano, y probablemente por ello y para ello se organizaron.

La cultura única forma parte de una gigantesca irrealidad de la que se hace difícil escapar. El "ser alguien" en un espacio propio es una hazaña diaria dentro de la propuesta de anonimato y masificación. La huida muchas veces se concreta a través de la espectacularidad y de la búsqueda de sensaciones extraordinarias, que den entidad y presencia en un escenario en el que es cada vez más difícil tenerlas.

Ser percibido de cualquier manera, es ser. No ser percibido, significa quedarse afuera, ser marginal. Personas, regiones enteras del mundo, culturas particulares son apartadas del ámbito de la opinión pública internacional.

El sentimiento de marginación ya no se limita a los económicamente carenciados. aparece en aquellos que han sido postergados y desconocidos en su singularidad como grupo humano. La marginalidad también se manifiesta en los que se sienten que viven una vida inauténtica, empleados o desempleados.

La percepción cabal de todo lo que hay que postergar, cambiar y privarse, convierte la marginación en una circunstancia económica, física, psíquica y hasta metafísica.

 

 

CULTURA ÚNICA Y XENOFOBIA

El alcance mundial de la información ha creado la ficción de la cultura única basada en unos pocos factores relativos a formas de mercado y formas de consumo." La difusión mundial de la cultura comercial es nociva porque arrasa con las peculiaridades culturales y uniforma por abajo en lugar de favorecer el acceso universal a la cultura superior"

Esta cultura única también ha transformado la antigua concepción de mercado, como el lugar donde se daban los hechos sociales fundamentales de la comunidad, no solamente las relaciones de intercambio.

"El mercado siempre ha estado rodeado de un halo de espectacularidad. Donde hay un mercado, hay mercaderes, pregoneros y charlatanes, hay la imperiosa necesidad de ensalzar las mercancías propias como si fueran cosas extraordinarias. El brillo de lo extraordinario forma parte de la presentación habitual de las mercancías, como el ruido de las herramientas forman parte del trabajo. Pero allí donde el mercado se convierte en condición general de vida, donde arrastra a todos los productos y productores, los encumbra o los rebaja como mercancía, los acepta o los rechaza y se eleva con ello al rango de destino, su forma de presentar lo extraordinario se convierte en el cuño que imprime todo lo extraordinario."

Cuando los valores, los ideales y los proyectos se homogeinizan supeditados a esta cultura única, las culturas particulares se resienten y el estar al margen, ya no se limita a los económicamente débiles, a los sin trabajo, sino que castiga a toda la comunidad.

Las culturas particulares confrontan con la cultura única sus principios, sus valores y todo su capital histórico - cultural. Estos aspectos constituyen la genuina identidad de los pueblos.

También en el ámbito de lo individual, la configuración de la identidad personal es un proceso social que se inicia en el grupo primario: la familia.

La familia es quien trasmite vivencialmente los valores y los ideales de su comunidad. Mientras el cachorro animal nace a merced de la situación, provisto de un repertorio instintivo y por lo que hasta ahora sabemos cada uno de ellos estrena su animalidad, el cachorro humano con un repertorio instintivo vulnerado por la cultura, nace situado, con mandatos y con un escenario histórico que lo precede lo condiciona y lo enriquece.

Despojarse de la historia, es privarse de la memoria y sin memoria la identidad sucumbe.

Cuando un pueblo necesita una identidad rígida y dogmática es síntoma de debilidad, de haber sido vulnerado en sus necesidades esenciales; es entonces cuando el otro, el extraño, al no incorporárselo espontáneamente a la convivencia, adopta la categoría de enemigo.

Lo extraño es fascinación y rechazo al mismo tiempo. Recordemos cómo trasmite este sentimiento, Gabriel García Márquez en "Cien años de Soledad", cuando Macondo se conmocionaba periódicamente, con la visita de Melquíades el fabricante de hielo, en tanto la familia de los Buendía podía "convivir" sin sorpresa alguna con un antepasado muerto mucho tiempo atrás y que habitaba en el patio del fondo, sin acceder a ninguna otra forma de transformación.

La vivencia de eternidad es un hábito en Macondo, en tanto la técnica de fabricación de hielo aparece aquí como un hecho extraordinario que cada año irrumpía cual espectáculo circense, reafirmando el permanente retorno. Los muertos son propios y familiares, Melquíades un visitante atractivo y fascinante, pero extraño al fin.

Para las culturas singulares la aceptación de sus creencias, aún aquellas de clara naturaleza mágica, es más aceptable que lo extraño.

La marginalidad y la xenofobia son dos caras de una misma moneda, ambas emparentadas con lo que conocemos como racismo. El racismo es más extenso que la xenofobia, pero ambos términos se remiten a lo extraño, a lo diferente.

¿Cómo se entiende en un mundo tan intercomunicado, tan saturado de información, donde parece imposible no estar familiarizado con toda la geografía, que estén tan fuertemente enraizados sentimientos sectarios, xenofobias, racismos, fundamentalismos, etc. etc.?

"Una de las principales causas de intensificación del racismo en Europa y de la creciente animosidad hacia los extranjeros es la velocidad de la evolución cultural, la velocidad conque cambian las formas de vida, los planteamientos políticos, la imagen del adversario y los paradigmas. La realidad es menos previsible que nunca. Para orientarnos necesitamos un punto de referencia. Si no logramos orientarnos sentimos miedo. A esto se suma una dramática transformación económica y un cambio en nuestra comprensión del trabajo."

En todas las culturas hay indicadores de xenofobia, de racismo y por cierto, consecuentemente existe la marginalidad.

El panorama mundial da cuenta de la vigencia de estos problemas, con apariencias distintas, pero de esencia similar.

Los nacionalismos son hermanos gemelos de los racismos, y es sumamente importante para la comprensión del problema de la destrucción de las identidades étnicas.

Lo étnico es identificación y pertenencia a una determinada cultura, historia y región; esta pertenencia implica privilegios, seguridad y sentimientos de patria. Lo nacional es siempre más lábil y cuando las estructuras nacionales se debilitan, surgen los recursos racistas, xenofóbicos y sus concomitantes, los marginales.

Sin embargo creer que las tradiciones forman parte de la masa hereditaria puede perfectamente utilizarse como argumento de una ideología racista.

Por suerte el hombre tiene una importante aptitud para lo nuevo tanto como para la historia. Reescribir la historia es también permitirse adquirir nuevas tradiciones.

El respeto por las culturas particulares es tan importante como la capacidad de adaptación a las nuevas tecnologías. En un debate académico llevado a cabo en Harvard , Samuel Huntington Director de la Academia de Estudios Internacionales de la Universidad de Harvard y uno de los distinguidos participantes dijo: "Es la cultura y sus valores, más que la política lo que determina el progreso de las naciones y de los seres humanos en general." Y agrega "No sólo la cultura juega en favor del progreso, sino que, con una acertada acción social se puede acelerar el avance sin producir experiencias dramáticas."

Resta como titánica tarea la integración en la diversidad, la identidad que se promueve desde afuera es artificiosa y la que se fundamenta en la naturaleza homogénea y primitiva es insuficiente y empobrecedora.

El rechazo de lo diferente, sea cual fuere su fundamento étnico, territorial o religioso afianza identidades de raíces profundas pero rígidas.

La aptitud creativa de los hombres y los pueblos ha hecho de la diferenciación y la confrontación una fuente de infinita de motivaciones. "el valor gastronómico ha primado sobre el alimentario…La conquista de lo superfluo otorga una excitación espiritual mucho más grande que la conquista de lo necesario. El hombre es una creación del deseo y no de la necesidad." (Gastón Bachelard - Psicoanálisis del Fuego.)

Ponencia presentada en el Seminario "Pobreza, Marginalidad y Desarrollo", Instituto del Sur, Municipalidad de Tolten