Lo
marginal por definición es un concepto relativo.
Ser o estar al margen, supone un centro en el que no se
está o no se es.
La
experiencia de lo cotidiano en la vida de los hombres desplaza
constantemente la idea de centro y periferia. Y es esta
fluctuación espacio temporal, hoy cada vez más
acentuada, la que conduce a una vivencia de la marginalidad
igualmente inestable e indefinida.
La
expansión geográfica de datos y de información
relacionan lo marginal con el escenario global y con la
dinámica de mundialización de los cambios
Naturalmente
se asocia lo marginal con uno de los aspectos: el de una
economía interconectada, y como consecuencia se atribuyen
a las condicionantes materiales su principal razón
de ser.
Sin
duda que las características de los procesos económicos
globalizados tienen una notable insidencia en algunas formas
de marginalidad. Sin embargo, en una lectura más
profunda se pone de manifiesto el carácter epifenoménico
de lo económico frente a las raíces culturales
de lo marginal. Y si bien los intereses económico
- financieros subyacen a casi la mayoría de los hechos,
el comportamiento de los hombres no es homogéneo
aún frente a una misma situación y las reacciones
varían desde un fuerte sectarismo cultural, religioso
o étnico, contrastando con formas anómicas
de violencia individual o grupal .
Expresado
de otro modo, decimos que la economía globalizada
con efectos interdependientes: el desempleo estructural
y la falacia de la reconversión laboral frente a
la proliferación de las nuevas tecnologías,
no tiene en sí misma la trascendencia alcanzada por
la denotación constante de una cultura única,
válida y directriz que soslaya o destruye las culturas
particulares.
Al
hombre común, las oscilaciones de las Bolsas de Valores
en el mundo, y aún en su propio país le llegan
como un dato más, o en el mejor de los casos como
una experiencia distante, sin una verdadera resonancia afectiva.
Indudablemente
que para una comunidad los derrumbes financieros en otras
latitudes, no tienen la misma repercusión que una
huelga de recolectores de basura, un paro de transportes
o un corte prolongado de luz, lo que al ciudadano realmente
le llega es lo que afecta su cotidianeidad. La seguridad
que proveen los hábitos es la que permite al individuo
ocuparse del cada día y del mañana con la
tranquilidad de sentirse contenidos.
Los
hechos asociados a la cultura, es decir a los valores y
aún más a los valores preventivos y de sobrevivencia
relacionados con la cotidianeidad de los pueblos, forman
parte de la realidad real, permítasenos la tautología.
La realidad virtual mueve a los hombres dentro de una frecuencia
y resonancia diferentes e implica formas de convivencia
y solidaridad extrañas.
La
pobreza extrema, la mutilación de la identidad de
hombres y comunidades enteras y la cancelación de
cualquier forma de esperanza para construir un proyecto
común y propio, son los factores en los cuales se
puede encontrar la explicación de un sinnúmero
de acciones individuales y colectivas de corte irracional.
LAS
PARADOJAS DE LA CULTURA GLOBAL
Las
tecnologías mediáticas han puesto en evidencia
de un modo muy claro la existencia del centro y del margen,
ésto se expresa en forma de paradojas:
:Información
y Analfabetismo.
Vigencia
y Obsolescencia.
Identidad
y Anonimato.
Para
poder entender estas paradojas es imprescindible tener en
claro que los conceptos de centro y de margen remiten a
los de pertenencia y referencia.
Toda
organización humana, tiene un "adentro y un
afuera". La pertenencia de sus miembros a ella, se
expresa de muy diferentes maneras. De igual modo la cohesión
entre ellos es indicador de una cierta convivencia. Ambos,
"pertenencia y cohesión", son fuerzas centrípetas.
El
afuera es "fascinación y temor", y del
juego de ambos "afuera y adentro" se han ido sucediendo
los cambios de la comunidad humana. Identidad y cambio son
enormes desafíos que seducen o arrastran a los hombres.
¿Qué
significan hoy el afuera y el adentro de una comunidad?
Antes
de la proliferación de las nuevas tecnologías,
"el adentro", era lo que realmente se vivía,
y "el afuera", la referencia. Hoy de algún
modo la pertenencia es estar "afuera", o en el
peor de los casos, estar dispuesto a estarlo
Pertenecer
al mundo es estar informado, lo que se constituye en una
forma de vigencia y redunda en una cierta identidad.
Por
lo opuesto, la desinformación es:
analfabetismo,
al no participar de un código compartido.
obsolescencia
por el no uso de los medios tecnológicos y sus productos
anonimato.
al carecer del perfil de singularidad mínimo para
ser interesante.
La
percepción global, predominantemente sensorial, es
un bombardeo constante de datos que no llegan a ser incorporados
a través de un proceso de aprendizaje al bagaje cultural,
sino que son de rápida substitución. La pérdida
de vigencia, es decir de actualidad, es la amenaza permanente.
Pertenecer
al centro es no dejar de estar informado y vigente; en resumen:
ser alguien.
Estar
al margen, entonces, es no pertenecer al cauce de la cultura
global que es el referente.
La
cultura global ha transformado las dimensiones de lo extraordinario.
Mientras en la cultura particular aún lo no habitual
aparece como abarcable, directo, provinciano y situado,
en la cultura expandida, la experiencia emocional es ajena,
distante e impropia, pero intensamente fascinante.
El
hombre y su comunidad sucumben a la pérdida de las
fronteras de lo propio y singular y a limitar su participación
a la categoría de espectadores.
Sin
embargo, lo que en muchos casos parece una claudicación
con la apariencia mansa de formas aceptadas de vida no son
sino latencias que estallan de manera diversa, violencia
contra lo extraño, la alienación tóxica
o los comportamientos sectarios organizados. La situación
plantea nuevas formas de asociación fundamentadas
en hechos compartidos puntuales. Cualquier cosa a condición
de pertenecer a algo y de no ser ajeno, aún cuando
la cohesión sea circunstancial y por ende precaria.
Lo importante es que se logra una altitud vivencial similar
al resolverse una asociación con códigos compartidos
de cualquier naturaleza..
La
propuesta de una cultura global ha conseguido atomizar el
sentido gregario que subyace a toda asociación humana.
En este contexto la fragmentación del sentido induce
a rescatar alguna forma de asociación y pertenencia
lo que supone "retornar a la homogeneidad" ante
la imposibilidad de proteger las identidades que facilitan
la diversidad y la agrupación. ( Piotr Sztompka,
Sociología del Cambio Social)
"
A los que dependen de un salario para comer y a los que
gozan de bienestar les tortura el mismo sentimiento impreciso
e insistente de no pertenecer propiamente a este mundo,
de estar excluidos de la vida auténtica."
En
síntesis, la postergación de la cultura propia
es en alguna medida la distorsión y pérdida
de la identidad.
Los
patterns de conducta en cada cultura, de cómo hay
que vivir en la rutina de todos los días y en la
fascinación de lo extraordinario, constituyen lo
medular y permanente.
La
pertenencia a una cultura es un hecho vivencial, los excesos,
los miedos, las catástrofes, las bonanzas, siempre
han existido en cualquier grupo humano, y probablemente
por ello y para ello se organizaron.
La
cultura única forma parte de una gigantesca irrealidad
de la que se hace difícil escapar. El "ser alguien"
en un espacio propio es una hazaña diaria dentro
de la propuesta de anonimato y masificación. La huida
muchas veces se concreta a través de la espectacularidad
y de la búsqueda de sensaciones extraordinarias,
que den entidad y presencia en un escenario en el que es
cada vez más difícil tenerlas.
Ser
percibido de cualquier manera, es ser. No ser percibido,
significa quedarse afuera, ser marginal. Personas, regiones
enteras del mundo, culturas particulares son apartadas del
ámbito de la opinión pública internacional.
El
sentimiento de marginación ya no se limita a los
económicamente carenciados. aparece en aquellos que
han sido postergados y desconocidos en su singularidad como
grupo humano. La marginalidad también se manifiesta
en los que se sienten que viven una vida inauténtica,
empleados o desempleados.
La
percepción cabal de todo lo que hay que postergar,
cambiar y privarse, convierte la marginación en una
circunstancia económica, física, psíquica
y hasta metafísica.
CULTURA
ÚNICA Y XENOFOBIA
El
alcance mundial de la información ha creado la ficción
de la cultura única basada en unos pocos factores
relativos a formas de mercado y formas de consumo."
La difusión mundial de la cultura comercial es nociva
porque arrasa con las peculiaridades culturales y uniforma
por abajo en lugar de favorecer el acceso universal a la
cultura superior"
Esta
cultura única también ha transformado la antigua
concepción de mercado, como el lugar donde se daban
los hechos sociales fundamentales de la comunidad, no solamente
las relaciones de intercambio.
"El
mercado siempre ha estado rodeado de un halo de espectacularidad.
Donde hay un mercado, hay mercaderes, pregoneros y charlatanes,
hay la imperiosa necesidad de ensalzar las mercancías
propias como si fueran cosas extraordinarias. El brillo
de lo extraordinario forma parte de la presentación
habitual de las mercancías, como el ruido de las
herramientas forman parte del trabajo. Pero allí
donde el mercado se convierte en condición general
de vida, donde arrastra a todos los productos y productores,
los encumbra o los rebaja como mercancía, los acepta
o los rechaza y se eleva con ello al rango de destino, su
forma de presentar lo extraordinario se convierte en el
cuño que imprime todo lo extraordinario."
Cuando
los valores, los ideales y los proyectos se homogeinizan
supeditados a esta cultura única, las culturas particulares
se resienten y el estar al margen, ya no se limita a los
económicamente débiles, a los sin trabajo,
sino que castiga a toda la comunidad.
Las
culturas particulares confrontan con la cultura única
sus principios, sus valores y todo su capital histórico
- cultural. Estos aspectos constituyen la genuina identidad
de los pueblos.
También
en el ámbito de lo individual, la configuración
de la identidad personal es un proceso social que se inicia
en el grupo primario: la familia.
La
familia es quien trasmite vivencialmente los valores y los
ideales de su comunidad. Mientras el cachorro animal nace
a merced de la situación, provisto de un repertorio
instintivo y por lo que hasta ahora sabemos cada uno de
ellos estrena su animalidad, el cachorro humano con un repertorio
instintivo vulnerado por la cultura, nace situado, con mandatos
y con un escenario histórico que lo precede lo condiciona
y lo enriquece.
Despojarse
de la historia, es privarse de la memoria y sin memoria
la identidad sucumbe.
Cuando
un pueblo necesita una identidad rígida y dogmática
es síntoma de debilidad, de haber sido vulnerado
en sus necesidades esenciales; es entonces cuando el otro,
el extraño, al no incorporárselo espontáneamente
a la convivencia, adopta la categoría de enemigo.
Lo
extraño es fascinación y rechazo al mismo
tiempo. Recordemos cómo trasmite este sentimiento,
Gabriel García Márquez en "Cien años
de Soledad", cuando Macondo se conmocionaba periódicamente,
con la visita de Melquíades el fabricante de hielo,
en tanto la familia de los Buendía podía "convivir"
sin sorpresa alguna con un antepasado muerto mucho tiempo
atrás y que habitaba en el patio del fondo, sin acceder
a ninguna otra forma de transformación.
La
vivencia de eternidad es un hábito en Macondo, en
tanto la técnica de fabricación de hielo aparece
aquí como un hecho extraordinario que cada año
irrumpía cual espectáculo circense, reafirmando
el permanente retorno. Los muertos son propios y familiares,
Melquíades un visitante atractivo y fascinante, pero
extraño al fin.
Para
las culturas singulares la aceptación de sus creencias,
aún aquellas de clara naturaleza mágica, es
más aceptable que lo extraño.
La
marginalidad y la xenofobia son dos caras de una misma moneda,
ambas emparentadas con lo que conocemos como racismo. El
racismo es más extenso que la xenofobia, pero ambos
términos se remiten a lo extraño, a lo diferente.
¿Cómo
se entiende en un mundo tan intercomunicado, tan saturado
de información, donde parece imposible no estar familiarizado
con toda la geografía, que estén tan fuertemente
enraizados sentimientos sectarios, xenofobias, racismos,
fundamentalismos, etc. etc.?
"Una
de las principales causas de intensificación del
racismo en Europa y de la creciente animosidad hacia los
extranjeros es la velocidad de la evolución cultural,
la velocidad conque cambian las formas de vida, los planteamientos
políticos, la imagen del adversario y los paradigmas.
La realidad es menos previsible que nunca. Para orientarnos
necesitamos un punto de referencia. Si no logramos orientarnos
sentimos miedo. A esto se suma una dramática transformación
económica y un cambio en nuestra comprensión
del trabajo."
En
todas las culturas hay indicadores de xenofobia, de racismo
y por cierto, consecuentemente existe la marginalidad.
El
panorama mundial da cuenta de la vigencia de estos problemas,
con apariencias distintas, pero de esencia similar.
Los
nacionalismos son hermanos gemelos de los racismos, y es
sumamente importante para la comprensión del problema
de la destrucción de las identidades étnicas.
Lo
étnico es identificación y pertenencia a una
determinada cultura, historia y región; esta pertenencia
implica privilegios, seguridad y sentimientos de patria.
Lo nacional es siempre más lábil y cuando
las estructuras nacionales se debilitan, surgen los recursos
racistas, xenofóbicos y sus concomitantes, los marginales.
Sin
embargo creer que las tradiciones forman parte de la masa
hereditaria puede perfectamente utilizarse como argumento
de una ideología racista.
Por
suerte el hombre tiene una importante aptitud para lo nuevo
tanto como para la historia. Reescribir la historia es también
permitirse adquirir nuevas tradiciones.
El
respeto por las culturas particulares es tan importante
como la capacidad de adaptación a las nuevas tecnologías.
En un debate académico llevado a cabo en Harvard
, Samuel Huntington Director de la Academia de Estudios
Internacionales de la Universidad de Harvard y uno de los
distinguidos participantes dijo: "Es la cultura y sus
valores, más que la política lo que determina
el progreso de las naciones y de los seres humanos en general."
Y agrega "No sólo la cultura juega en favor
del progreso, sino que, con una acertada acción social
se puede acelerar el avance sin producir experiencias dramáticas."
Resta
como titánica tarea la integración en la diversidad,
la identidad que se promueve desde afuera es artificiosa
y la que se fundamenta en la naturaleza homogénea
y primitiva es insuficiente y empobrecedora.
El
rechazo de lo diferente, sea cual fuere su fundamento étnico,
territorial o religioso afianza identidades de raíces
profundas pero rígidas.
La
aptitud creativa de los hombres y los pueblos ha hecho de
la diferenciación y la confrontación una fuente
de infinita de motivaciones. "el valor gastronómico
ha primado sobre el alimentario
La conquista de lo
superfluo otorga una excitación espiritual mucho
más grande que la conquista de lo necesario. El hombre
es una creación del deseo y no de la necesidad."
(Gastón Bachelard - Psicoanálisis del Fuego.)
Ponencia
presentada en el Seminario "Pobreza, Marginalidad y
Desarrollo", Instituto del Sur, Municipalidad de Tolten